Para este año la proyección de crecimiento del PIB oficial ronda el 2.5%, mientras que las proyecciones privadas están en torno a 4% (si es que no ocurre ninguna “sorpresa”). ¿Cómo es esto? ¿El gobierno es ahora más pesimista que los privados? ¿Ahora manipulan los datos para el otro lado? Nada de esto. Simplemente, el gobierno se está mordiendo su propia cola.
El cálculo de la tasa de crecimiento del PIB para un año se realiza usando la fórmula
Donde la barra de arriba indica el promedio para ese año. La primera igualdad nos dice que para un año t (por ej. 2009), el crecimiento se calcula como la diferencia entre el promedio del PIB de ese año (2009) y el año anterior (2008), dividido por el promedio del año anterior (2008). La segunda igualdad se obtiene separando los términos de la división. El año pasado, para los consultores privados el producto cayó entre 3.5% y 4%. Para el mismo período la cifra oficial arrojaría un crecimiento cercano a 1.3%. Esta enorme discrepancia se original principalmente por una marcada sobreestimación del PIB de 2009 (aunque esto también fue cierto para 2008).
Ahora bien, si miramos la segunda igualdad queda claro que si uno sobreestima el producto de un período (sigamos pensando en 2009), esto también será cierto para la tasa de crecimiento de ese año. Sin embargo, para el año que siga (2010), ese producto sobreestimado va a aparecer en el denominador en vez del numerador, lo cual implica que dado un PIB promedio esperado para ese año, la tasa de crecimiento es... MENOR! Dicho de otra forma, supongamos que este año tantos los privados como la estadística oficial esperan que el producto sea similar. Entonces, los privados van a llegar a un número de crecimiento mayor, porque usan como denominador un PIB realista del año anterior, que es menor al publicado como oficial.

